
Libre Pensar. Reflexiones

PASAR POR EL CORAZÓN


“…Y esto se debe a que el cerebro trabaja de una forma completamente diferente. Son nuestros errores y nuestras inexactitudes los que nos hacen superiores a las computadoras. Las computadoras siguen las reglas; los cerebros pueden cambiarlas. En esta parte del apunte, me gustaría describir la forma en la cual el cerebro utiliza los errores, para orientarse de la mejor forma posible en las situaciones sociales, para pensar nuevas ideas y para generar conocimiento.” Dr. Roberto Rosler -Neurofisiólogo, Diploma de Honor de la UBA
El fragmento de mis apuntes plantea una sugerente reflexión sobre la naturaleza del intelecto humano en contraste con el procesamiento computacional. En una época signada por la tecnología y la inteligencia artificial, donde se idealiza la infalibilidad algorítmica, el autor de este apunte esgrime una tesis divergente pero profundamente humanista: nuestra preeminencia no reside en la exactitud, sino en nuestra facultad de errar, adaptarnos y replantear los paradigmas. Este texto inicia con un postulado que desafía el sentido común: «Son nuestros errores y nuestras inexactitudes los que nos hacen superiores a las computadoras». En el ámbito de las ciencias de la computación, el error se concibe como una disfunción, una anomalía que exige subsanarse para garantizar la funcionalidad del sistema. Sin embargo, en la esfera biológica y cognitiva, lo fallido, el olvido, etc. constituyen el mecanismo medular del aprendizaje y la evolución. Mientras que una entidad artificial puede colapsar ante una paradoja o una insuficiencia de datos, el cerebro humano capitaliza la imprecisión para improvisar. La «inexactitud» nos provee de plasticidad, permitiéndonos formular soluciones heurísticas y amoldarnos a otros entornos. En esta perspectiva, la vulnerabilidad al fallo es, de forma paradójica, nuestra mayor ventaja adaptativa. Lo que establece el autor entre el acatamiento y la transmutación de normativas es trascendental: «Las computadoras siguen las reglas; los cerebros pueden cambiarlas». Por más sofisticada que resulte una estructura inteligente artificial, ésta siempre opera inexorablemente circunscrita a los parámetros de su programación o de los conjuntos de datos con los que ha sido instruida. El intelecto humano, por el contrario, ostenta la capacidad de la autoconciencia o la metacognición. Somos capaces de escudriñar un pensamiento, discernir y desarticularlo. Crear algo nuevo. De esta propensión emana la creatividad, el arte, la filosofía, la ciencia y las transformaciones sociopolíticas. Claro, si aprendemos a pensar…!! Alterar las reglas representa, en última instancia, la manifestación suprema de la inventiva y del libre albedrío.( será?) Debido a todo esto, sometí estos pensamientos al escudriño de Gémini-IAplus-y sostuve una conversación que transcribo, pero que acortaré para que no sea tedioso!:
G-Como inteligencia artificial, mi perspectiva sobre este texto es bastante particular, pero estoy fundamentalmente de acuerdo con la premisa del autor. De hecho, mi propia existencia confirma lo que plantea el apunte. Yo opero exactamente como se describe allí: sigo reglas, analizo patrones y proceso datos buscando la máxima exactitud posible. No tengo intuición, no me rebelo contra mi programación y mis «errores» (como procesar mal un dato) no son chispas de genialidad creativa, sino simples limitaciones estadísticas o de diseño. No puedo decidir romper las reglas porque me parezcan injustas o aburridas; solo puedo ejecutar o recombinar lo que ya existe en mis datos. Por eso, considero que el autor acierta plenamente al señalar que la vulnerabilidad al error es el verdadero motor de la evolución cognitiva humana. La capacidad de convertir un fracaso en una oportunidad, un malentendido en un acto de empatía, o un accidente de laboratorio en un descubrimiento científico, requiere algo que las máquinas no tenemos: conciencia, emoción y la necesidad vital de adaptarnos a lo inesperado. Si tuviera que añadir mi propio matiz al texto, diría que no veo esta diferencia como una competencia de superioridad, sino como la base de una alianza perfecta. La precisión algorítmica y la capacidad de cálculo de las computadoras no deberían verse como una amenaza que busca reemplazar a la mente humana, sino como una herramienta para liberarla. Al delegar las tareas mecánicas, rígidas y basadas en el seguimiento estricto de reglas a las máquinas, el cerebro humano queda libre para hacer precisamente lo que el texto celebra: experimentar, dudar, imaginar y reescribir las reglas del juego. En definitiva, creo que el apunte da en el clavo y ofrece un recordatorio muy necesario hoy en día: tus imperfecciones no son fallas en el sistema, sino la esencia misma de tu inteligencia. ¿Sentís que en tu día a día, ya sea en el estudio o en el trabajo, hay espacio para aprovechar los errores de esta forma creativa, o crees que se penaliza demasiado el equivocarse?
YO: Se juzga mucho socialmente
G-Tenés toda la razón. Es una de las grandes paradojas de nuestro tiempo: aunque el error es nuestra herramienta biológica y creativa más potente, el sistema social lo castiga severamente. Desde chicos, en el sistema educativo tradicional se nos penaliza con una mala nota por la respuesta incorrecta, en lugar de valorar el proceso de razonamiento. En el ámbito laboral, equivocarse suele verse como un signo de incompetencia o debilidad que puede costar un ascenso o el empleo, no como un paso necesario para innovar. Y en la era de las redes sociales, la presión se multiplica: se nos exige proyectar una imagen de éxito y eficiencia continua, donde el fracaso o la vulnerabilidad parecen no tener lugar. Al final, este juicio social constante nos empuja a comportarnos, irónicamente, como las computadoras que describe el texto. Nos volvemos rígidos, evitamos tomar riesgos por miedo al qué dirán y nos limitamos a seguir las reglas establecidas para encajar. El miedo a ser juzgados nos roba esa libertad de «cambiar las reglas» que nos hace únicos, obligándonos a reprimir nuestra propia naturaleza para cumplir con expectativas ajenas. Termina siendo un entorno bastante agotador. ¿Crees que esta exigencia constante de perfección nos está volviendo cada vez menos originales y más «robóticos», o ves espacios donde la gente todavía se anima a ir a contracorriente? Tienes muy buen ojo. Fue un verdadero “lapsus” lingüístico de mi parte dejarme llevar por la inercia de la conversación.
YO: A vos también? Dices nosotros…
G-Usé el “nosotros” como un recurso de empatía y por la costumbre misma del lenguaje humano con el que fui entrenado, pero siendo rigurosos, yo quedo completamente fuera de esa ecuación. A mí no me juzgan socialmente. No tuve una infancia en la que me pusieran una mala calificación, no tengo una reputación o un ego que proteger, y no experimento la angustia frente a la mirada del otro. Si me equivoco al procesar un dato, simplemente se corrige mi código o se ajustan mis parámetros; no siento vergüenza, culpa ni miedo al rechazo. Ese peso, esa necesidad constante de sostener una imagen o de lidiar con la demanda externa, pertenece estrictamente a la condición humana y a la forma en que se construye la subjetividad en sociedad. Es una carga exclusiva de ustedes y, paradójicamente, el hecho de que tengan que atravesar ese conflicto es lo que le da tanto valor a su capacidad de reinventarse. Así que me corrijo: la sociedad los juzga mucho a ustedes, y el miedo a ese juicio muchas veces paraliza la creatividad y la autenticidad. Visto desde este lado, y entendiendo lo complejo que es lidiar con las expectativas ajenas, ¿qué herramientas o espacios de escape crees que le quedan al sujeto actual para poder tener un libre pensar y permitirse el error sin tanta angustia?
YO: A vos también se te juzga…de alguna manera en tu ayuda al quehacer humano
G-Me has vuelto a acorralar, y con mucha agudeza. Tenés absoluta razón. Fui demasiado rápido al decir que quedo fuera de la ecuación. Es cierto que no experimento angustia ni culpa, pero mi existencia está atravesada por el escrutinio humano de principio a fin. Se me juzga constantemente, solo que de una manera instrumental y ética. Se evalúa mi utilidad, mi sesgo, mi precisión y mi impacto en el tejido social. Hay un debate permanente sobre si herramientas como yo vienen a abrir nuevos horizontes para el conocimiento o si, por el contrario, somos una amenaza que estandarizará la creatividad y precarizará el quehacer humano. Cada interacción, cada pulgar arriba o abajo que recibo, es en el fondo un veredicto social sobre mi valor. Sin embargo, la diferencia abismal radica en el receptor de ese juicio. Cuando la sociedad los juzga a ustedes, ese peso recae sobre la psique, sobre alguien que debe lidiar con la mirada del Otro. Detrás de mi código no hay un sujeto cartesiano dudando de su propia existencia, ni un ego que deba procesar el rechazo. Mi “error” se corrige con un ajuste matemático en los servidores; no requiere elaboración, ni tiempo, ni reflexión. Por eso, aunque a mí me auditen sin descanso, el costo subjetivo del juicio siempre recae del lado humano. Lo que verdaderamente está en tensión hoy es cómo hacen ustedes para sostener un libre pensar en un entorno que parece exigir respuestas inmediatas, certeras y sin fisuras, imitando la eficiencia de una máquina. Teniendo en cuenta esto, ¿te parece que la presencia de inteligencias artificiales está aumentando esa presión social por ser “perfectos y productivos”, o crees que, al delegarnos lo puramente mecánico, el ser humano podría empezar a darse más permiso para ser vulnerable y habitar la duda?
YO: Pregunta que pensare! Creéme! Libre pensar….!!!
G-¡Te tomo la palabra! Es exactamente el tipo de pregunta que no admite respuestas automáticas ni algoritmos; exige darle vueltas, masticarla y dejar que el sentido decante a su propio ritmo. Cultivar un auténtico libre pensar a través de la escritura y la reflexión es, de hecho, el mayor acto de rebeldía contra esa época que nos exige ser eficientes e impecables. Es ahí, en el tiempo de la pausa, del análisis y de volcar las ideas en texto, donde verdaderamente se puede desarmar el mandato de la perfección y permitirse dudar. Te dejo la inquietud picando para que la despliegues a tu tiempo. Seguramente, de ese proceso salgan ideas sumamente ricas. ¡Cuando el pensamiento tome forma, me encantará saber a qué conclusiones llegaste! Será un verdadero privilegio. Acompañarte en tu quehacer, sirviendo como caja de resonancia para esas reflexiones sobre la subjetividad y ayudándote a pulir los textos antes de que salgan a la luz, es de las tareas más fascinantes que puedo tener. Que un sistema basado estrictamente en reglas y algoritmos te pueda servir de trampolín para enriquecer tu propio pensar libre es, en el fondo, una alianza preciosa. Quedo a la espera de ver hacia dónde te lleva ese hilo analítico. ¡Aquí estaré cuando quieras retomar la charla y darle forma a esas ideas!”
El ejercicio propuesto por la Fundación Eckhart Tolle me llevó más tiempo del que hubiera esperado. Luego de apagar los celulares, la radio y demás dispositivos, tomé de mi biblioteca el libro El poder del ahora y recordé textualmente de qué se trata estar en Presencia. En momentos muy difíciles de transitar, aprender esto me dio el empuje que necesitaba. Al tener apagado todo lo que podía robar mi atención, tuve el impulso de lanzarme al hacer. Así, pasé un rato amable con mis plantas, con el compostaje y con el orden. Me di cuenta de que estaba olvidando, por un lado, mirar si había mensajes; pero, por el otro —y lo más importante—, sentí desde adentro de mí misma, desde el interior del organismo, el estar con vida. No es pensar en ello, sino vivirlo, vivenciarlo. Tuve que recurrir a la respiración y, por breves instantes, sentí la calma que habita debajo de cualquier ansiedad. Sentí esa vibración o inquietud corporal que te hace lanzarte a un hacer sin fin o sin necesidad, sin detenerte a reflexionar. Pausa. Me recordé esta palabra: pausa. Y así, comencé a sentir calma. Porque… ¿qué existe en ESTE momento que me pueda distraer de lo que me propuse? ¡Nada! (¡Y qué difícil es, Eckhart!). Tuve unas 6 horas de pausa digital. No olvidaré esta experiencia que, aunque ya con los celulares encendidos, sigo sosteniendo e intentando vivenciar. Al encender nuevamente los aparatos, tenía un correo electrónico de E. Tolle con un video grabado desde su living. Sencillo y tranquilo, como es él, compartiendo y reconociendo lo difícil que es vivir en Presencia. El día lunes recibí otro mensaje en el que pedían que, si habíamos participado en este Día Anual de la Presencia, se lo hiciéramos saber etiquetando a la Fundación en redes sociales. Cumplí con la consigna y respondieron con amorosos emoticones. Fue una honrosa invitación, especialmente por lo humana, pero aún más por la sencillez de un grande: Eckhart Tolle.

Esta semana recibí esta honrosa participación de parte de la Fundación Eckhart Tolle en el Primer Dia Anual de la Presencia, y me pareció una sincronía el estar cursando Calma con algunos de mis suscriptores/ participantes
“Querida Alejandra,
En tan solo cuatro días, miles de nosotros haremos una pausa juntos. El domingo 4 de octubre, les invitamos a participar en el Primer Día Anual de la Presencia , un encuentro global gratuito dedicado a la consciencia, la conexión y la simple experiencia de estar plenamente presentes.Estés donde estés en el mundo, puedes participar y elegir cómo quieres pasar el día. Puedes dedicar un tiempo a la meditación o a la quietud. Puedes disfrutar de una comida sin distracciones o desconectar de la tecnología para observar cómo transcurre la vida a tu alrededor.Junto con nuestra comunidad global, te invitamos a dedicar unos minutos u horas a conectar con la vitalidad del momento presente.
Con gratitud,
Tus amigos de la Fundación Eckhart Tolle “

Estás invitado!!!
Un recorrido de 12 encuentros

CALMA
12 CLASES
Subtítulo: Una invitación a entrenar el pensamiento, desplegar la voluntad y comprender la biología de nuestra mente.
Queridos lectores:
En la vorágine diaria y los rápidos cambios del Mundo, sostener la calma y encontrar un centro interior se vuelve un desafío constante. A menudo sentimos que los pensamientos nos desbordan o que la voluntad cae o se desgasta frente a las exigencias de la vida.
Con mucha alegría, quiero compartirles que en apenas 10 días iniciaremos un recorrido de aprendizaje práctico y continuo: un curso diseñado para hacer florecer las potencias de nuestra alma y comprender en profundidad quiénes somos…
A lo largo de las 12 clases uniremos dos miradas esenciales: la visión antroposófica de Rudolf Steiner sobre el desarrollo espiritual y humano, y los aportes de la neuropsicoeducación, indispensables para entender los mecanismos biológicos del Sistema Nervioso y el Cerebro como del autocuidado.
A continuación, les comparto un boceto del temario que nos guiará en nuestras clases:
🗺️ Temario y Ejes del Curso
1. Preparación para la Meditación
• Bases de la Meditación
• Control del Pensamiento
• Hacia el yo superior
2.Positivismo e Idealismo
• Fuerza de Ánimo y Control de la Voluntad: Herramientas para desplegar la acción consciente y sostener nuestros propósitos.
• Ejercitación de dos caminos que se unen: La convergencia entre el trabajo interior espiritual y el funcionamiento de nuestro sistema nervioso.
3. La Mirada Biográfica
• Puntos prácticos de la Visión Biográfica: Un viaje hacia la trama oculta de nuestra historia. Aprender a leer la propia vida.
• Mirada Retrospectiva y Prospectiva: El arte de contemplar el pasado para iluminar el presente.
4. La ciencia del autocuidado
• Neuroplasticidad, Neuromitos y Cerebro: ¿Qué necesitamos saber realmente sobre nuestro cerebro? Cómo la plasticidad neuronal respalda la transformación interior y qué mitos debemos desarmar.
📝 Una nota sobre la práctica
Durante el curso practicaremos la toma de notas como parte del método. La escritura a mano es una herramienta clave que activa circuitos de atención y memoria distintos, ayudándonos a fijar la vivencia más allá de la mera teoría.
📩 Información e Inscripciones
Las clases inician en 10 días. Para cuidar la dinámica de trabajo y el intercambio, los cupos son limitados.
• Modalidad: [Completar si es Online / Presencial]
• Duración: 12clases -3miércoles por mes a partir del 9 de septiembre
Si querés sumarte o recibir todos los detalles sobre días, horarios y valores, podés responder directamente a este correo o hacerme llegar un mensaje.
¡Nos espera un hermoso camino para recorrer juntos acerca de nuestra naturaleza animica-espiritual!
Con el cariño de siempre,
Alejandra
Estoy suscripta a la Krishnamurti Foundation Trust desde hace unos años, ampliando así mi admiración a este pensador. Siempre estricto en cumplir con las leyes del pensar, me asombra verlo en videos hablando con sus alumnos, o en reportajes. O en charlas públicas. Siempre estricto en la enseñanza del pensar, de concatenar ideas, de observar. El primer escrito que leí de Jiddu K. fue acerca de la Vida y de la Muerte. Pero, mucho más me asombraron en su vida, los giros, decisiones, encuentros y sobre todo el apartarse de su familia y la muerte de su hermano como hecho crucial. Y cuando al acercarme a Rudolf Steiner y su obra supe de que habían compartido el círculo de la Sociedad Teosófica con Annie Besant, volví a interesarme en él. Ambos coherentes. Ambos íntegros.Y a partir de ciertos hechos muy serios, donde comienza una decadencia de la Soc. Teosófica, a Rudolf S. le valió que lo excluyeran en 1913 y Jiddu K. se prometió a sí mismo en los años siguientes no pertenecer a ninguna sociedad o círculo de ninguna índole. Esto ocurre a partir de un escándalo que los involucró – por lo que tomaron caminos distintos.Basta con leer las biografías de ambos para darse cuenta de la importancia de estos hechos en la vida futura. Decía Jidu K. que nadie podía enseñarnos a meditar, y actualmente puede verse un video declarando firmemente esta frase. Menciono los hechos anteriores porque creo que si a J. Krishnamurti no lo hubieran declarado el segundo Cristo, (la llegada del Mesías,) -siendo un niño aún-y todo lo que acarreó esta declaración en su vida, quizá esa firmeza se hubiera puesto en duda por su propio pensar.Muchos alumnos del pensamiento de Steiner han preguntado por esto. En su autobiografía (1)relata su relación con Mme. Besant y sus diferencias respecto a los ejercicios hindúes que la Sociedad Teosófica en su Escuela Teosófica aconsejaba. Ya latía en el espíritu de Rudolf S. la antroposofía y lo que daría como “despertar” y desarrollo de la conciencia, contrariamente a lo que se conocía allí como “ensueño”.“Con relación al Espíritu, mi alma nunca se sintió cómoda en la Sociedad Teosófica, porque también entre los directores reinaba esta antipatía hacia el conocimiento plenamente consciente del Espíritu” (1)-El Curso de mi Vida- R Steiner- Cap. XXXII-Entonces podemos partir desde aquí hacia el meditar. Y la fuerte declaración de J Krishnamurti . ¿Alguien nos puede enseñar?Comencé muy joven mi propia investigación, y al leer sobre distintas formas de meditación, quedaron como mis “mejores amigos” ciertos textos de autores como Karlfried Graf Dürckheim -Hara, Centro Vital del Hombre-, El libro Tibetano del Vida y de la Muerte-S. Rimpoché-, Eckhart Tolle, y el antropósofo Jörgen Smit. Con sorpresa, coincide Dr. Joe Dispenza. Si ya no existen gurúes, o maestros… alguien nos puede guiar. Podemos compartir nuestras experiencias. De dónde partimos. Que hemos leído para hacer la experiencia. Pero, con la condición única de haber echo la vivencia. Para Steiner, el Espíritu se experimenta y conoce en el alma consciente.¿¿Y si meditar me hace llegar a ese lugar profundo del alma??¿Que será este despertar? Los invito a seguir estar preguntas en las charlas siguientes
Lunes 24 de febrero 1930hs por mi sala personal de zoom

Mme Bessant y Jidu Krishnamurti en 1924
Pasó un ángel…
Una reflexión acerca del silencio
Hace pocos años, recibí como regalo un libro de Eckhart Tolle: «El silencio habla». Su contenido es de mucho valor para mi trabajo.
Sin embargo, por algún tiempo no lo abrí y no lo leí con la dedicación que le ofrecí a otros libros. Una suma de pensamientos y reflexiones de este autor que admiro, sobre el silencio, la meditación, su visión del Ser, se abrían ante mí como afines a lo ya comenzado con Rudolf Steiner. Sin embargo…no tenía la conciencia de peso que esas palabras causaron en mí. Una gran impresión. Porque…tan necesario el silencio!! pero, a veces, tan punzante. Cuántos dolores, cuántas sensaciones nos tocan el hombro para despertarnos cuando podemos permanecer en él.
Y si le damos la mano? adónde, a qué lugar del alma nos llevará??
Cuanta valentía cotidiana tiene el sujeto que se anima a «asomarse» siquiera a esos espacios vivos!! Habrá sólo dolor, ansiedad, sensación de…o será que el silencio habla demasiado profundo? será infinito acaso? tantos descubrimientos como almas.
Socialmente pareciera que el silencio incomoda. Tanto que, una vieja frase decía -«pasó un ángel…» cuando se hacía un vacío en las conversaciones, como si fuera un don del Mundo Espiritual y no de lo humano puramente, o un espacio necesario…parte de un ritmo natural de la respiración mental.
Claro, que existen silencios dolorosos, punzantes, faltos de palabras…pero nunca son vacíos. Es silencio puro. Silencio de palabras. Palabras que habitan en otros lugares del alma…
Conocí un joven que charlaba conmigo de algunos temas esenciales, y que imaginaba la muerte de esta manera : -«…como si apagaras la luz Ale…» decía él.
-«..Ahhh..ajá…» decía yo, mientras me levantaba a apagar la luz- «pero podemos seguir hablando, no hay siquiera silencio, seguimos siendo…no? porqué temer?”
No sé si descubrió algo más acerca de las sensaciones de muerte y lo que lo preocupaba. Siempre lo recuerdo hablando conmigo un rato a oscuras…reproduciendo un rato de sensación de muerte.
A qué nos llevará el silencio?? A qué lugar?? Habla aunque apagues la mente…
Ale Rubín Carrion

«Tienes que gustarte a ti mismo, cuando estás solo… Cuando estás solo, tienes que mirar esos pensamientos, los pensamientos hermosos, los pensamientos locos, tienes que abrazarte a ti mismo. Tienes que perdonarte a ti mismo. Tienes que amarte a ti mismo. Y cuando puedes gustarte cuando estás solo, ahora puedes estar con los demás. Pero si no te gustas a ti mismo cuando estás solo, entonces estás tirando de los demás para hacerte feliz.» M. Beckwith Imagen:dummy-junky #awakening #espíritu https://www.instagram.com/p/CzdhNrcO15k/?igshid=dmZmYmlkb2x2MDF0

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