Para comenzar, el propio amor de ninguna manera está relacionado con el orgullo o con el egoísmo, por lo que las frases tan conocidas como «primero yo y después los demás…» están en otro nivel y fuera del buen amor propio.
Requiere una condición que hace que las leyes espirituales tengan validez y verdadera acción manifiesta. Esta condición, es la de incluirse en la ley que declaras, por lo que el buen amor propio tiene carácter de inclusión. El Bien que quiero para los demás lo quiero para mí también. Esto es considerarse, incluirse. Por eso, pensarse a sí mismo con calidad de perdón, prodigarse buen trato cuando te observas a vos mismo. Esto significa verse a sí sin juzgamientos…pensarse a sí con calidad de perdón.
Estás listo?
