Cuando mencionamos a las sombras del alma (o a nuestra sombra) se las identifica con los aspectos “oscuros” de nuestra personalidad, y de nuestro carácter. Quizá como lo defectuoso, de lo que no queremos hablar. Nuestros miedos mas profundos. Los aspectos propios que rechazamos de manera inconsciente (C. G Jung) y que al ser así, quedan en estado de separación, desintegrados.
Pero desconocemos que en nuestra sombra también, está lo que aún no conozco de mí, las potencialidades. Habilidades y virtudes no practicadas. Dones.
Todo alojado en esta “cueva oscura” que menciona Joseph Campbell: “La cueva a la que te da miedo entrar contiene el tesoro que buscas”.
Entonces, esto significa que existe un dónde entrar, un camino, una forma de hacerlo, condiciones para despertar los aspectos que viven latentes en el Alma. Si! existe ese camino, y tiene el poder de desarrollar esas facultades. La vida misma tiene alternativas de ese camino y es dentro de ella quien nos muestra esta gran posibilidad. No basta el aspecto teórico, debe hacerse vivencia. Ganancia para la Vida. Y si es así, esto puede impregnar la actividad diaria, la vocación, los vínculos y relaciones… Inspirar un nuevo rumbo

