Hace pocos días, dentro de una conversación telefónica – y con el desplazado teléfono de línea en mano – en la que yo pedía hablar personalmente de algún tema importante, tuve la plena sensación de la poca simpatía que despertó la invitación.
Ya había provocado en el hecho dos incomodidades : escuchar la voz, que implica la personalización de lo dicho, y la invitación a hablar -personalmente-de una cuestión inconclusa. En mi nerviosismo por la percepción de esta incomodidad, agregué que si lo deseaba, podíamos hacerlo virtualmente. Claro, todo sucede así, tan rápido… pero, no lo soporté. Rápido ? o no? me escuché a mí misma, dar otras alternativas de comunicación. Parecía ser mi falta, nunca la de dos.
Pero qué silencios densos escuché… Densos? o no? Recordé al cortar, a Rudolf Steiner en su pensar sobre el interés y el despertar el amor: «Incluso se despierta la simpatía de la forma correcta, si se tiene interés en un ser; y si, como antropósofos, nos fijamos la tarea de ampliar nuestros intereses más y más y de ampliar nuestro horizonte mental, esto va a promover la fraternidad universal de la humanidad. El progreso no es adquirido por la mera predicación del amor universal, sino por la extensión de nuestros intereses más y más, para que a nosotros mismos nos interesen más y más las almas con muy diferentes caracteres, peculiaridades raciales y nacionales, con muy diferentes temperamentos, y la celebración ampliamente diferente de puntos de vista religiosos y filosóficos, acercarse a ellos con la debida comprensión, interés, entendimiento correcto, esto llevará hacia adelante, desde el alma, las acciones morales correctas.» 30 de mayo 1912 #steiner#antroposofia#love#vinculos#relacioned
